Mi nombre es Sidney y fui tocada por una toucher. Y no una toucher cualquiera, no. Sino por Siobham, la que nunca se equivoca. Es la mano derecha de la gran Alkini. Alkini decide sobre todas las que son elegidas. Nos hacemos llamar backers porque significa defensoras, responsables y fieles. Y preferimos pensar así de nosotras antes que pensar que somos sirvientes de mujeres creídas y crueles, y que nos hemos visto obligadas a esta vida.
Cuando tenía nueve años, atropellaron a mi perro. Estaba desolada, triste, no paraba de llorar mientras veía a Tobi desangrándose. El conductor no se dignó a pararse. Aceleró y desapareció. Entonces vino una eattears, cogió mis lágrimas con un dedo y se las bebió. Me abrazó y me tranquilizó hasta que mis padres volvieron de la compra. Desde entonces tuve su protección y la de sus cinco leonas, aunque no lo supe hasta que cumplí 22 y me llevaron al reino de Kobirham.
Para llegar a ese reino hay que cumplir un proceso. Primero, debe ser tocado por una eattears o una toucher antes de los doce años, que esté sufriendo en sus carnes el dolor de una pérdida. Con su toque, la toucher o la eattears se compromete a protegerle, ayudada por cinco leonas. Después, al cumplir los veintidós, por capricho de Alkini (quiere que sus mujeres estén en la flor de la vida), su cuidadora desciende y le congela el cerebro para después congelar su cuerpo y ¡pumba! Bienvenida a Kobirham, el reino helado.
El Reino está congelado porque el color favorito de Alkini es el blanco, como la nieve. Por ese motivo, también todos los residentes de su territorio debemos llevar atuendos blanquecinos en las reuniones o las celebraciones.
Alkini es una mujer de belleza insuperable, con el pelo rojo en llamas, la tez rosácea, una mirada intensa y cálida, con un don de palabra tan increíble como inútil, pues los labios solo los utiliza para comer las delicias que suben las eattears de la tierra. Siempre lleva vestidos muy cortos y escote de "no mires que te pierdes". Y es que aunque no haya varones en Kobirham (no por ley sino porque aún no se había dado el caso; las touchers son muy feministas), la esencia femenina no la perdía, y se esforzaba por ser la más hermosa del Reino.
- ¡Sidney, se acerca el día!
Mi gran amiga Molly apareció por la puerta.
Sí, el gran día. En una semana está fijada la fecha de mi conversión. Por fin, 107 años después, manteniendo mi juventud y cumpliendo todas y cada una de las miles de leyes de Alkini, ella va a hacer mi conversión. La emoción del momento está en el enigma. Nadie sabe lo que Alkini ha preparado para ti.
Puedes ser una leona, una eattears, vigilante, o sepa Dios en qué te transformará. Si conservarás tu aspecto, si estarás aquí o bajarás a la humanidad...
Somos un mundo paralelo al que los humanos conocen. Entre las paredes de Kobirham no somos inmortales, pero como nuestro cuerpo está congelado, nuestra alma también. Pero si matan a nuestro cuerpo, adiós muy buenas.
Aunque no existe fronteras en este reino, tener la misma energía y vitalidad durante años hace que esto se convierta en una puta cárcel.
- ¿Has pensado ya lo que vas a ponerte? - bromeó.
- Pantalones y camiseta negra.
Reímos. Si hay que mantener la tradición del blanco, lo haré lo más discretamente posible, por supuesto. El vestido para la ceremonia ya está preparado desde hace años.
- Alkini ha convocado tres nuevas recepciones mañana - me informó.
- ¿Más elegidas? ¡Van a acabar con la humanidad de un plumazo!
Solo este mes acababan de llegar veinte nuevas chicas.
- No te quejes, en la tierra sobra gente.
- ¿Y a qué hora son las recepciones?
- La primera a las ocho de la mañana, otra a las seis de la tarde y la última a las diez de la noche.
- Habrá que ir...
- Ha exigido la asistencia de todas las backers.
Esa noticia me sorprendió. Nunca exigía asistencia a nada, pero sí contaba puntos a nuestro favor. Ser una las favoritas de Alkini no es nada fácil, pero yo lo soy.
- ¿Por qué? - pregunté.
Se encogió de hombros y cazó mi melena para alisármela.